La cúrcuma es una planta de origen indio y un color amarillo que a menudo se utiliza como colorante. Sus propiedades fueron descubiertas por primera vez sobre el 610 a.C, cuando todavía se utilizaba como colorante para la lana. Su empleo como colorante textil ha sido el más habitual a lo largo de la historia, pero hoy en día es ingrediente habitual de platos tradicionales y una especia con grandes beneficios.
Lo que no sabías de la cúrcuma
La composición de la cúrcuma incluye proteínas, hidratos de carbono, fibra, vitaminas (C, E, B1, B2, B6, B12), minerales (hierro, magnesio, calcio, zinc, sodio, potasio, selenio), flavonoides, ácidos grasos (insaturados, monosaturados, poliinsaturados y grasos) y antioxidantes.
Además de ser ingrediente indispensable en el curry, la cúrcuma tiene ciertas propiedades que hacen de ella todo un filón alimenticio. Para empezar, funciona como astringente. Aunque estamos familiarizados con otros como el arroz, el pollo o el pan blanco, la cúrcuma también tiene propiedades astringentes. En realidad, es una planta digestiva en líneas generales. Alivia las digestiones y previene flatulencias. Un chollo, vamos. Además, es un antiinflamatorio estomacal y contribuye a reparar aquellos tejidos dañados de la mucosa gastrointestinal. Sus propiedades antiinflamatorias son particularmente útiles para personas que sufren artritis o deportistas.
También metaboliza las grasas, ayudando a expulsarlas. Precisamente por esta razón, es una especia a tener en cuenta si estamos considerando perder peso. Para los diabéticos, es una gran opción a tener en cuenta. La cúrcuma contribuye a la reducción del azúcar en sangre. Ante todo, es un gran antioxidante, protegiéndonos de los efectos de los radicales libres.
A nivel hepático, está indicada para casos de piedras en la vesícula, entre otros. Esto es porque restaura las células hepáticas. En lo tópico, la cúrcuma también se utiliza para aliviar la inflamación de las mucosas y la epidermis, aplicándose en picaduras y quemaduras. También se asocia a un efecto rejuvenecedor en la piel, al eliminar toxinas, sequedades y aportar brillo.
Por si todo esto fuera poco, es un colorante fácil de incorporar en las comidas. Esto es, principalmente gracias a su disponibilidad en todo tipo de supermercados. Aunque originalmente había que cortarla o rayarla de forma similar al gengibre, la mayor parte de establecimientos venden cúrcuma en polvo. Este es un formato muy manejable y sencillo de utilizar. Otra de las grandes ventajas de la cúrcuma es su particular sabor que, aunque intenso, no resulta demasiado picante.
Algunas contraindicaciones
Es importante recordar que, a pesar de los aspectos beneficiosos, no cualquier persona debe tomar cúrcuma. No es recomendable para niños, adolescentes y mujeres embarazadas o en período de lactancia. En el ámbito médico, también deberían mantenerse alejadas de la cúrcuma todas aquellas personas que tomen anticoagulantes de forma regular, vayan a someterse a algún tipo de cirugía o presenten cálculos (ya sean renales o biliares). La cúrcuma tiene potencial anticoagulante, de ahí estas contraindicaciones.
¿Cómo tomar cúrcuma regularmente?
Hay formas muy sencillas de tomar cúrcuma casi sin darnos cuenta. Al verderse en formato polvos, es un ingrediente que podemos añadir en cualquier plato con facilidad. También podemos tomarlo en versión líquida. Aquí te dejamos diferentes opciones para que elijas cuál se adapta mejor a tu dieta y día a día.
Té de cúrcuma
Preparar un té de cúrcuma es rápido, fácil y una forma bastante práctica de incorporar este ingrediente en nuestra vida diaria. Se puede tomar frío, caliente, con, sin leche y en casa o para llevar. Toma nota porque estos son los ingredientes que necesitas para prepararlo: agua, limón, endulzante y, por supuesto, cúrcuma. Calienta el agua hasta que hierva y añade una cucharada de cúrcuma. Deja la mezcla en el fuego unos diez minutos. Pásala por un colador o tamizador para asegurarte de que no quedan grumos. Después, añade limón y miel (o el endulzante de tu elección).
Arros con cúrcuma
Este plato es bien fácil y perfecto para acompañar (con carne, por ejemplo) o para tomar solor. Primero, trocea cebolla en piezas muy pequeñas y saltéalas con aceite de oliva en una sartén. Añade un cúrcuma una vez empiece a dorarse y remueve el sofrito. Echa arroz, mézclalo con la cebolla y la cúrcuma, y fríelo ligeramente antes de añadir caldo (puedes elegir entre usar vegetal, de pollo o de carne). Asegúrate de sobrepasar un poco el nivel del arroz para que este se cueza. Retíralo, añade pimienta y sal al gusto y, si te gusta el sabor, un poco más de cúrcuma.
La cúrcuma siempre es mejor añadirla cerca del final de la receta, para evitar que pierda sus propiedades.
Si quieres probar esta especia pero no te atreves a concinarla, siempre puedes recurrir a la gastronomía india, donde es un ingrediente fundamental. Elaboraciones como el curry o el pollo tikka massala, ya han dado la vuelta al mundo. ¿Y tú? ¿Has probado alguno de estos platos?



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